viernes, 31 de julio de 2009


Ayer fui al kiosco con la idea de comprarme algo rico para desayunar, y no resistí la tentacion de comprarme un huevo Kinder. Lo compre vine a casa re feliz, depsues dije "La puta madre, $4 por un pedacito de chocolate.." pero nadie me iba a sacar la felicidad de tener mi huevo Kinder. Mientras lo abría me acordaba cuando era chiquita, todos los días mi tío (hermano mas chico de mi viejo) me compraba un huevo Kinder, y yo esos minutos era la nena mas feliz del mundo. Llegaba mi tío, iba lo abrazaba y me daba mi chocolate, luchaba horas y horas hasta poder abrir el huevito de plástico que tenia la sorpresa (no me daba por vencida jamás), lo abría. lo armaba, y lo ponía con esa vieja colección de muñequitos. Jugaba un rato y listo, mi día estaba completo. Hoy reviví todo eso, el gusto de ese chocolate (que nadie me puede negar que es especial), la lucha de media hora por la sorpresa, mientras pasaba todo eso, me daba cuenta del paso del tiempo también.. No se cuando fue la ultima vez que vi entrar a mi tío, corrí a abrazarlo y a recibir mi huevo Kinder, no se cuando fue que crecí, no se cuando fue que deje de ser una nena, no se cuando paso todo este tiempo. Solo digo que ese chocolate me hiso sentir que seguía teniendo 3, 4, 5 años y ese muñequito se iba a sumar a la colección y esperaba que mañana me tocara uno diferente...

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